Joy Fahey
Artist &Teacher
Abstracciones cromáticas

Julia Sáez-Angulo

Artista inquieta, versátil, viajera y cosmopolita, Joy Fahey (Manchester. Inglaterra, 1953) ha instalado su estudio y taller en Marbella desde comienzos del 2000 y en la ribera mediterránea, en la resguardada Marbella, parece haber encontrado un prolongado asentamiento donde prepara su exposición para la madrileña galería Gaudí en primavera.

Junto a su creatividad plástica, disfruta la docencia en grupos y talleres en los que comunica su variada y dinámica experiencia plástica. Sabe y enseña sobre el realismo y figuración, retrato, desnudo, paisaje, grabados, dibujo... Talleres intensos, cursos de verano, que han merecido todo un programa de la BBC en Londres.

Las artes son para ella un solo tronco del que emanan diversas ramas. Joy Fahey cursó, además de Bellas Artes, danza, cine y estudios dramáticos. Todo ello enriquece su técnica, su pintura, su modo de ver las cosas, en definitiva, su vida, que ha transcurrido en Nueva York, Hong Kong, Australia , Nueva Zelanda, Japón...

Trabaja el óleo y el acrílico en una técnica mixta para desarrollar sus Abstracciones cromáticas en las que aborda el gesto y el color con libertad de trazo y ejecución. En su pintura abstracta se puede rastrear la fuerza de un concepto o la energía de un sentimiento. La abstracción refleja por encima de todo el mundo interior de la artista que refleja en ella toda su expresión íntima y gestual.

Sobre soportes de lienzo o tabla, un cromatismo rico y audaz, que atrapa luces y contrastes. Rojos rutilante de los que parecen emerger figuras o rostros a modo de espejismos; verdes de boscajes imposibles sumidos en una irrealidad de ensueño. Rojos con blancos; verdes con ocres...

Fahey sostiene con pulso el gesto para domeñar el caos, más allá del título de alguno de sus cuadros. Orden y caos; Apolo y Dionisos. El magisterio de Paul Klee o de Jackson Pollock, entre otros, late detrás de su trabajo plástico. La abstracción pictórica se sostiene de la mano de artistas capaces de revelar un mundo a través de su obra, como es el caso de esta autora. La abstracción es siempre ambigua, misteriosa, polivalente y exige un pulso, un equilibrio sutil para que no devenga en simple ornamentación.

Los cuadros de Joy Fahey plasman una gran profundidad óptica creada por la mano sabia de la pintora. La vista y el ánimo se sumergen a placer en las telas abstractas de esta valiente colorista, en el tratamiento impulsivo y atento del pigmento a través de sus pinceladas o drippings.

Abstracciones coloristas e intensas que se manifiestan con frecuencia en el gran formato para permitir que la obra cobre toda su expansión sin límites, su prolongación visual en una fuga imaginaria en el espacio. La mente y la mano de Fahey con su dinámica y juego creador hacen posible un capítulo armonioso y renovado de la pintura informalista, de la abstracción como campo y género permanente en el arte del pigmento.

La pintura no ha muerto, como se profetizó en los 90. La pintura se metamorfosea en la secuencia interminable de la Historia del Arte. Los cuadros de Joy Fahey son una vuelta de tuerca en esa historia del hombre que para ser civilizada -como señalara Goethe- ha de tener al menos una memoria de más de seis mil años. Una sabiduría de siglos que se manifiesta renovada en el presente.